martes, 25 de junio de 2013

Cinco de treinta.

Una, por sentir que se me fue de las manos, que ya no llevo el timón.
Dos, por el tiempo que pasa en el reloj que nunca quise.
Tres, por jugármelo todo a una carta con el pelo rosa.
Cuatro, porque me apetece (s).
Cinco, hoy y desde esta cama.

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