miércoles, 29 de mayo de 2013

No me extraña.


Alguien se dejó un corazón colgando

de la cornisa de la cama

y hoy,
 
al llegar,
 
me lo encontré llorando.

Que no con los ojos de llorar, no.

Le he pillado a moco tendido, que hasta me ha dado cosa mirar,

y él ni se ha inmutado.

Menudo disgusto.

Colgándole jirones de cuerdita,

me corona cabizbajo...

Y a mi, no me extraña, nada.

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