miércoles, 9 de enero de 2013

De noche, es de noche.

No hay nada como beber
hasta saciarse
agua fresca cuando uno tiene sed.
A morro.
A chorros.
Que hasta se te escapa de la boca
y te deja los labios rojos.

...Con los huesos encorvados alargo la mano a tientas a la mesilla de noche.
Y apago el  interruptor de la lámpara.
Ésta redonda, hecha de papel,
que parece que un día va a echarse a arder.
Y que no arde nunca.


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