domingo, 15 de abril de 2012

jueves, 22 de marzo de 2012

Pero me relamo los labios

Que dulce sabor,
Que despertar del sentido del gusto, que dulce, entre fruta fresca y caramelo..
quiero quedarme hasta la última gota de esa sensación..
Que dulce..
pero que amargo..
Y cuando mas me empapo mas lo escupo,
Y quiero  más
Pero aprieto los labios para no seguir saboreando
Quiero más..
Pero poco..
LLévatelo.
Que dulce..
Que amargo..


Bittersweet..

Bittersweet...

Bittersweet...



Hay veces,
simplemente..que uno no sabe.

martes, 6 de marzo de 2012

Y hoy creo..mi propio credo.

Creo, en la divina danza del "todo"..

Creo en la perfecta combinación de las partes y en la cuidada conexión de las piezas.

Creo en la armónica danza, del "todo".


Creo en la inocencia,  de los niños,

y en la magia de los pocos  grandes que la conservan

En las miradas improvisadas puras, cortas, largas, sólidas.
Creo en la admiración

En el azar del resultado.
Creo en el poder del pensamiento

En la riqueza de saber.

Creo en el mar que nos envuelve.
En la naturaleza.

Y en su sabiduría.
Creo en el perfecto y elegante movimiento de la vida.

En esa íntima relación entre lo que vives,

y lo que eres.

Creo en la belleza.
Y en el don que se nos ha otorgado para poder admirarla.

Creo en la belleza de todas las criaturas.
Y en todas las bellezas.

Creo en las cosas efímeras.

Y en lo eterno.

En lo eterno bien fuerte creo.

Creo en la música.
En los momentos que están casi diseñados al detalle

pero que se vienen sin querer.

Creo en los volantazos de los días.

Creo en la agonía.
En todas las lágrimas, creo. En todas.

Creo en el llanto que sana.
En el dolor.

En la rabia.
Creo en la vida.

En sus ironías.
Creo en respirar..y sólo en respirar un segundo.

En los latidos que le llevan a los rincones de mi cuerpo esa respiración,

y me mantienen viva.
En las pulsaciones.

Creo, en cada segundo que sigue latiendo, le creo.
Creo en la ciencia, tanto..

En mí, cuando creo en la ciencia y me empapa, creo.

Creo en el perfecto diseño de nuestra anatomía.
En el funcionamiento, en la energía.

Creo en el poder del hombre,  y a la vez, me avergüenza el uso que le da.
Creo que aun quedan seres humanos, HUMANOS.. Porque os veo, y os he visto, por eso creo.

Creo en la humildad si te la enseñan los días, y no las personas.
Creo en el goce del descanso..físico, mental.

En el menospreciado y olvidado valor del no hacer nada.
En el valor absoluto del tiempo de la intimidad.

Creo en el tiempo que hemos de dedicarnos a nosotros.
Creo en todo tiempo que me brinde pensar.

Creo en sueños, que se cumplen, y que dejan de ser sueños.
En el sabor agridulce del paso del tiempo.

Creo que “querer” no lo es todo.
Creo en las primeras oportunidades. Sobretodo, creo.

En las maneras exigentes.
Creo en los términos medios, para casi nunca.

En los extremos, a veces, creo.
Creo en el miedo

En la soledad.
En los detalles

Creo en los segundos, no en los años.
Y en el paso de los años.

Creo que lo que más hiere es echar de menos.
Creo en las noches, mucho más que en los días.

En los abrazos.

Creo en la vida jugando su partida.

Creo en que fue así, porque así es como tenía.

Creo en la naturalidad..por encima de todo rol y regla.
Creo, aún, en la frescura de un principio.

Creo en los finales.

En las ganas de desgarrarse uno la garganta a gritos.

Creo en la muerte.
Y en la risa.

Creo en esas cosas que uno cree que no suceden.
En las veces que uno se topa de bruces con lo que no esperaba, o no creía.

En el olor de la primavera, cuando llega.

Creo en ti cuando estás nervioso.
En mí, cuando me siento insegura.

Porque es honesto, es cristalino, y creo.

Creo en lo que hago.
En los imposibles.

Creo en lo que escribo.
En las palabras.

Creo en todo lo que se dice sin palabras
En un canción llena de palabras.

Creo, en la transmisión de las pieles
En el deseo de los cuerpos

Creo en que nos hemos pasado con la dosis de antropización que nos hemos dado.

Creo, que ha sido un vasto error.
Creo en todos los mensajes que se mandan sin deber.


Creo en todo lo que hice sin deber.
Creo fuerte, en todo lo que hago.

Creo tan poco en las cosas que te pido que te creas..
Creo tan poco en las personas que me piden que crea..

Creo en el mundo.
En la inyección de vida cada vez que me bebo sus lugares .

Creo en el regalo que me da el mundo enseñándome a mirar más allá.
Creo en esa bolita de esencia dentro de nosotros, que no cambia.

Creo en lo hermoso, de esa esencia que no cambia.
Creo en el limbo intocable entre piel y alma.

Creo en el alma.
Creo en la existencia de tantos millones de cosas que no puedo explicar.

¡Creo tanto en aquello que no puedo explicar!
¡Creo tanto en la vida!

¡Creo en tantas cosas, que antes no creía..!

lunes, 27 de febrero de 2012

Flujo de carga, por unidad de tiempo.

Intensidad (I)
Eso es.
Eso es..flujo..movimiento.
Velocidad (v)
Fuerza (f)
Movimiento de cargas (q1, q2...qn).
Movimiento de electrones (é)
Movimiento de energía (E)
Movimiento de energía (E), pura, a través de los materiales.
A lo largo de un tiempo (t) .
Creación del campo (B)

F=q.v.B
I=q/t [C/seg = A]

Intensidad (I)
Una bombilla encendida 1 hora: 33 Amperios.
Un secador de pelo funcionando 10 minutos: 9 Amperios.
Un motor al arrancar, 1 segundo: 300 Amperios.
Una hora de carga del teléfono móvil: 1 Amperio.
Un minuto de música por los altavoces: 24 Amperios.


¿Cuantos amperios me hacen falta para medir la intensidad que generan todas las cargas que muevo mientras respiro?

¿Cuantos amperios son todo lo que pienso en un minuto, todo lo que extraño, lo que digo?

¿Cuantos son lo que siento?

¿Cuantos amperios son un minuto en esta habitación?

¿Cuán grande será la intensidad?



¿Cuántos amperios son cada segundo que vivo?

domingo, 26 de febrero de 2012

Parece mentira

Que pueda ser igual de especial algo, que el inverso de ese algo.
Una cosa, y la cosa contraria.
Un sentido, y el sentido opuesto.
Un sentido y un sin sentido.
Una sensación, y su total ausencia.

Parece mentira.

Sí.
Parece que las aguas se amansan.
Que el tiempo amaina.
Así.
Como un susurro.. "Easy, easy.."


De repente estoy sentada en el escritorio, mirando a la cama.
Los pies en la silla, con unas zapatillas-bota de estar por casa, de pelito, grises con lunares blancos, de las que cuelgan unos pompones..
Unas zapatillas de estar en casa, siempre hacen una casa mucho más casa..
Detrás de mi, el incienso,
las fotos, las piedras..
Justo a mi lado ese cuadro que compré en el mercadito de Mustek
Y que por fin tengo enmarcado (Gracias papá).
Y que por fin tengo conmigo.
Delante, colores..
Colores y cama, y palabras.
Y sueño.
Y sueños..
Y por un momento, me pierdo mirando..
Y me pierdo en un millón de momentos..
Y me pierdo un millón de momentos.
De repente me doy cuenta que me he quedado parada pensando un rato largo,
y sonriendo..

Y pensando : "sí, me gusta así"..

Suena la canción acertada..
Hay que ver como han cambiado los planes..¿verdad?
No pensaba que se me fuese a hacer tan fácil.
Y algunas noches no puedo creer que se me haga tan difícil.
Ya ves..Parece que el mundo gira, y que la vida sigue..meta lo que meta en el saco.
Es como haberte hecho un equipaje y al llegar y abrir las maletas..que estén llenas de otro millón de cosas distintas..
Y no hablo de lo que he encontrado..
Sino de lo que he traido.
Ahora voy sacando cosa a cosa.
Lo miro todo, lo pienso.
Lo pienso.
Y le busco un lugar.
A todo lo que he traido..

Sigo sentada en el escritorio y pienso..
Ahí lo tienes..
Ahí lo tienes..

El olor que tú querías.
El sonido que querias..
a la hora que imaginabas.
La luz que tu querías..
El color que tú querías.
Los ojos que extrañabas.
Las ganas que tenías bajo llave.
El motivo que querías..

El reto que querías..

Aquí lo tienes.
Todo lo que tú querías.


Tus piezas.
Tus huecos de siempre.
Tu vida.
Delante.

Y me vuelvo, corriendo, para cogerla, y guardarlo.


Con un millón de detalles..
Sin un millón de matices..


Con un millón de minutos..


Sin un millón de besos.


Pero con un millón de pulsaciones..



Lentas.


Fuertes.


"Ahí voy.."


(Hay que ver cómo han cambiado los planes..)






Ahí voy.

domingo, 12 de febrero de 2012

Sólo falta, ahora..

Si ninguna noche fuera como esta...

Que bonita queda la luz de las velas..
Me hace acordar del fuego que vi,
en otras muchas hogueras,
Voy a clavarme.
A dejar pasar las horas que vengan..
Dejaré que se inunde la alcoba,
de niebla..
¿Canción de la escena?
la voz que no suena



Deja que suene, la voz que no suena.

Para el mejor escenario..
dejaré que llueva..

Sin embargo pasa.
Y esas noches llegan..



Falta que llueva.

Sólo falta que llueva.

Sólo falta,

ahora...

martes, 31 de enero de 2012

"Por los inviernos que parecían primaveras"

Por esto tiene sentido..
Esta es la explicación.
Por eso es mi frase favorita desde hace tantos años..esa.

He escrito el nombre de la canción en youtube casi sin darme cuenta..
¿De dónde ha salido?
Llevaba muchisimo tiempo enterrada. O eso pensaba. Y ni lo he pensado.
Me he dado cuenta de lo que había escrito cuando ha empezado a sonar..

(Deja que suene mientras...)

Se acabó.
Mis manos ya no responden al teclado, o el teclado ya no responde a mis repiqueteos con los dedos.
Me parece por un momento cuando tocaba el piano, y me acuerdo de la sensación..
Al borde de otra sensación.
Se separan
Se elevan.
Me las llevo a la cabeza. A las sienes. A la frente. A los ojos..

Es una melodía suave, pero retumba en mi cabeza como un estruendo.
Suena igual que aquella vez que la escuché por primera vez, leyendo el "a posteriori"..
Me ha traido a ese momento.
Suena con el mismo eco..
Como si estuviese sola, en un estadio, con el equipo de sonido del más enorme de los conciertos.
Si cierro los ojos...estoy ahi, sola, en medio de la nada y esta canción moviéndome hasta los poros.
Y me trae toda la historia.
Y ha empezado a llover.
Y me ha empapado la piel el agua.
Y toda la historia.
Y todo ha empezado a volar, y a reventar.

Era la historia que cualquiera desearía contar en primera persona.
Y terminó por ser la que no he contado nunca.

¿Cómo puede una melodía tan dulce saberme así, tan tan amarga?
¡Fijate!
¡Fijate en mi!
¡Mañana saldré a la calle disfrazada de la misma mierda!
Y todos mirarán igual.
Igual que hoy.
Sin percatarse de nada.
Quizá yo tampoco me dé cuenta de la mierda que eligieron los demás para lucir.
Adiós a eso que no se perturba. A la bolita de dentro de cada uno que no cambia.
A un bonito equipaje de ideas, de valores, de planes..
Estos no eran los planes.
Así no.
Y de lo que quieras creer, te dejo una. 
¡Y yo me quiero tirar al suelo a veces..!
Vamos...Fijate en mi..
¿Reconoces algo mío en esto?
Me queda sólo una..
Y esa no me sirve de nada..
¿Donde está la piel aquella?
Di..
Se me han quedado los huesos tiritando.
Me tiemblan, estos huesudos brazos.
Quiero lanzarlos con toda la furia que se me acumula en la espalda.
¡Lanzarlos como si quisiera clavarlos en el suelo!
Y arrancarme la garganta de un grito..

Que pocas veces lo siento..Pero que tanto se siente.
Y que bien estoy todos los días menos ahora.
Es tan poco honesto este papel..
Es tan poco lo que era..
Que barato.
Y cuanta cuenta te das.Y qué débil me hace eso.

Tengo las hileras de los dientes separadas por medio centímetro, alineadas.
Y por esa ranura cojo todo el aire con el pecho, y lo suelto.
Rápido.
Suena.
Suena a rabia.
Suena a todo el daño que me queda...
Suena al aire que se va escapando,
como huyendo del llanto que se empieza a hacer ansioso.
Suena a lo que suena el aire que debería ser un grito
y que no lo es.

Era..
Eran las más de veinte lineas que había escrito debajo de ese "Era.." de ahi arriba y que no consigo dejar escritas.
Son inversas: Las letras y la ropa.

A todos nos vuelve locos cuando vuelve..
Y me veo, desde fuera, con esas maneras destartaladas.
Asomada a la ventana..
Y matándome a sonreír.
Matándome.
¡Que me lo devuelvan ya!
Que no hay un grito más fuerte y más callado que el de toda esta impotencia..
¡Quiero gritar en roto!
Sacar por la garganta ese millón de imágenes.
Toda la rabia.. ¡Toda!

¡Que me duerma de llorar!


"Contaba con el privilegio de saber quién era.
Todo.
Mi esencia.
Todo.
Lo escondido, lo corregido..lo disfrazado.
Contaba con el privilegio de saber perfectamente quién era.
Y esa energía en ese olor, que me sacudió el cuerpo..Fué el suyo".



Aquí está.
Su satisfacción.
Mi evidencia.

Y con otra piel.
Y siendo otra.

viernes, 20 de enero de 2012

..Como una extensión..

Hagámoslo así:


Tú déjame beber de tu cabeza, de tu energía y tus ideas.

Que a mí me sobra sed.

Y tenemos para gastar mis años.



Tú pones las lecciones.



Yo las manos.

jueves, 19 de enero de 2012

Juguemos

Pasa un millón de veces.

Lo llaman "Cadenas de favores".

Hay gente que participa de ello casi como un juego.
Alguien hace algo bueno por otro y le explica,
-"Ahora eres tú quien debe ofrecerse para hacer lo mismo, para otra persona y habrás de explicarle este mismo procedimiento".
Y así sucesivamente.

Hay otros, en cambio, que lo viven asociados a comunidades organizadas que funcionan con un mecanismo similar.
Ofrecen su ayuda a cambio de la ayuda de otro, casi como un trueque de contribución social.
Un abogado retirado le hace a alguien unos papeleos importante y éste, fisioterapeuta, lo paga con unas sesiones gratis de rehabilitación por un accidente; Un pintor ofrece a una joven pareja de vecinos pintar su casa, a cambio de que su hija pequeña pueda utilizar el piano de éstos para sus clases del conservatorio, porque en su familia no se pueden permitir comprarlo.
Me encuentro con miles de casos como estos y muchísimas páginas web dedicadas a este juego y para estos fines.
Y me parece tan bonito.
Si hay algo que podemos hacer y ofrecer.
Si tenemos las posibilidades que tenemos..
¿Por qué moverlo todo a través del dinero?  
Trueque de favores, de servicios..de gestos.
Es algo fabuloso que se ha empezado a  crear.

Pero ese mecanismo se ha salido de la caja del juego y anda correteando sin permiso, por las calles.
Hay algo ahí fuera que se me parece.
Que se me parece y que pasa todos los días.
Que nos pasa a esos otros que no jugamos en el equipo.
Pero nos vemos, de repente, inmersos en la partida..

Son solo eso.
Favores
Detalles.
Una cara.
Una mano.
Son personas anónimas.
Desconocidos.
Son segundos que simplemente permiten que suceda
Y sucede.
Inesperadamente.
Y honesto.
Y genial.


Yo, de repente estaba dentro,
y me invadió el verlo funcionar.


...
Salgo del bar.
Serían alrededor de las 00:00.
- “.¡Wow!..¡Que frío hace esta noche!”
Echo a andar hacia la marquesina del autobús. Tan solo será un minuto caminando.
Me voy colocando el pelo para que no se enganche con la cremallera de la chaqueta que voy subiendo hasta que hace tope con mi bufanda gris, que me dan ganas de morder, desde que últimamente huele a chuche de vainilla..
Me apoyo sobre el cristal de la parada y pienso.

“ Ojalá no tarde mucho. Por favor.. Es horario nocturno y seguro que me toca estar aquí plantada media hora, mientras aún puedo mirar la luz que sale de la puerta del bar donde están todos los demás.. Y que frío hace..
Y que sueño tengo. ¡Me estaba quedando dormida casi encima de la mesa!. Estás hecha una abuela, Pao.. Solamente son las doce..Pero no sé por qué hoy que..

De repente me interrumpe el entretenimiento de pensar, para no pensar en el frío, una voz que no conocía.
-          ¡Ey, chica!
-          ¿Si?
Un taxista, de unos sesenta años, agacha la cabeza para que pueda verle por la ventanilla bajada del copiloto, delante de mi.
-          ¿Vas para Avda. América? Voy a recoger a alguien allí. Te acerco. Es la dirección del autobús.
Dudo por un instante porque no entiendo..
-          No, muchas gracias. Espero el autobús, si voy aquí al lado. Gracias.
-          ¿De verdad? Acaba de pasar el autobús. No me importa.
De repente, veo en sus ojos una expresión de protección, una expresión sincera como queriendo decirme : “Hace frío y aquí una chica sola media hora.. No quisiera que estuviese mi hija”. Por supuesto, no sé si  tendría hijos, o si eso es lo que pensó, pero yo sentí que sí.
-          Voy donde la antigua Coca-cola, en el puente del Instituto de Barajas. ¿Pasa por ahí? ¿De verdad que no le importa?
-          Claro, sube.
Abrí la puerta y creo que lo volví a pensar un segundo, pero casi sin querer me di cuenta que ya estaba a medias dentro, sujetando mi bandolera para que no chocase con la puerta.
Entré
Y cerré.
-          Muchisimas gracias. En serio. Es verdad que hoy hace un montón de frío.
-          Tranquila, no me cuesta nada. Voy por esa carretera para salir a la A-2.
-          Genial. Gracias
Mientras vamos en marcha, en silencio, me pongo a buscar en la cartera y veo que sólo llevo dos euros sueltos. Los preparo en el bolsillo de la chaqueta para tenerlos a mano para dárselos.
Enciende la radio y va buscando una emisora. Antes de que pareciese encontrarla, miro por la ventana y veo que ya casi estamos llegando.
-          ¿Aquí te viene bien?
-          Aquí es. Justo. Fenomenal. Mil gracias, de verdad. Tenga, es sólo el dinero que me iba a gastar en el autobús, pero, es lo minimo.
-          Nada, nada, mujer. Iba a pasar por aquí igualmente.
Meto la mano en el bolsillo para sacar las monedas y me topo con el bombón que me ha regalado Belén esta tarde. Y me sonrío sin querer. Lo saco también.
-          Tenga, de verdad.
Dejo las monedas y el bombón en el asiento del copiloto. Abro con cuidado la puerta y salgo. Y antes de cerrar asomo la cabeza:
-          Gracias de nuevo. Estaba deseando llegar a casa. ¡Que tenga muy buena noche!  ¡Gracias!.
-        De nada. Tranquila. Que descanses.     
E intento dedicarle una sonrisa igual de sincera que la mirada que me hizo subirme antes a mí.
Me devuelve una igual de grande.
Que sella la mía para el resto del camino.
Le veo incorporarse a la autopista mientras yo cruzo el puente.
No sé quién ha sido más confiado de los dos.
Se me sale la sonrisa de la cara.
¿En serio ha pasado?
No puede encantarme más el hecho de saber que sí,
Que aun queda gente así aquí.
En la gran ciudad donde nadie mira a nadie.
Fíjate. Que genial que pasen estas cosas. Aunque sólo sea casi nunca.

Abro la puerta de casa.
Por fin.
Que calor.
Como un crío que se lleva un peluche..
Hoy..
Que pensamiento más bonito,
Para llevarme a dormir.

Al día siguiente, suena sin parar Jack Johnson en mis cascos, “We´ve got to get to the seaaaaa hi hi…” Mi canturreo constante mantiene fuerte mi sonrisa de hormigón mientras me dejo bajar por las escaleras mecánicas del intercambiador.
“Necesito sacar un metrobús. Ayer le di al taxista mis últimas dos monedas”.
Busco entre las máquinas, cual es la que acepta el pago con tarjeta y veo una mujer delante, rubia, de unos cuarenta años sacando un billete.
Espero detrás de ella. Me fijo en su bolso, negro, de piel, como una cartera de ejecutivo. Es serio pero me gusta. Tiene pinta de trabajar en una oficina. Al principio no debí darme cuenta, por eso de estar atenta a la música pero de repente me sacan de mi letargo de atención sus movimientos al aire. Me quito un casco para escuchar.
No le pasa la tarjeta y anda rebuscando algo de suelto por el monedero pero por el sonido..no debían ser más de 30 o 40 céntimos. Creo entender que tiene prisa. Me lo hace ver y no puedo evitar hacerle ver que yo también. Y sin querer, o sin pensarlo mucho, al menos, me quité el otro casco.
-          Si esperas a que saque yo el metrobús. Pasa conmigo con el mio.
Se giró con un gesto rápido que le despeinó el pelo y le daba un aire algo loco.
-          ¿Si? ¿En serio?
Lo del pelo me hizo reír y a la vez le contestaba mientras abría la cremallera de mi bolso.
-          Claro.
La adelanto y saco la tarjeta mientras voy seleccionando la opción en la pantalla.
-          Muchísimas gracias. No entiendo por qué no me pasa la tarjeta. Acabo de pagar en un restaurante sin problemas y no llevo nada de suelto encima y voy tardísimo. Estas cosas siempre pasan cuando peor te viene.
-          Tranquila, a mi me ha pasado alguna vez. Igual se te ha  imantado. (Suena el billete mientras se imprime ) Ya está. Vamos.
Recojo de la ventanita de la máquina el billete y vamos juntas hacia los tornos.
Primero paso yo. Le paso el billete. Entra detrás de mi.
Y de nuevo.
No sé quién de las dos fue más confiada.
-          Jo. Muchisimas gracias en serio.
-          De nada. No te preocupes. ¡Ciao!
Me despedí andando algo más rápido que ella y me volví a colocar los cascos.
En el andén me apoyo en la pared a esperar y a los pocos segundos, la veo llegar. Vamos en la misma dirección.
Compartimos vagón,  pero no volvimos a hablar. Quizá fui demasiado clara haciéndole ver mi bien perceptible intención de “no conversación” adelantándome escuchando música. Y me recuerdo a mi misma en los años de universidad..y cómo mi faceta más antisocial sale a relucir más que nunca en ese hormiguero subterráneo. Siempre me ha gustado como lugar de mucho pensar y observar y poco hablar. De mucho escuchar, y poco leer.
Y como así me gusta. La voy mirando de vez en cuando. Sentada en frente pero casi al otro lado del vagón.
Seguía notando en su cara algo de tensión, por la prisa, quizá. Miraba el móvil. No sé donde va. Pero algo no encajaba con esa imagen inquieta. Me descoloca. Me gusta mirarla. Estaba también tranquila. Sonreía. Me pareció menos ejecutiva que en la máquina de billetes. Y me acordé de mi sonrisa. Y me fijé más en la suya. Y todo encajaba, Me acordé del taxista. Y me encantó. De repente me ilusioné y pensé :
“Quizá el buen humor que tenía me hizo ofrecerme para ayudarla así sin más. Quizá he formado parte de esa sonrisa. Le sienta genial. Mejor que antes.” Y perdiéndome en esos pensamientos de gestos encadenados llegamos a la última parada de la línea. Salimos casi a la vez, pero por puertas diferentes y de repente la vi darse la vuelta. Intenté no ser muy indiscreta y seguirla disimuladamente con la mirada. Pensé que quizá se había dejado algo en el vagón. Me podía la curiosidad. Me paré y me giré.
Entró deprisa en el vagón, con el resto de gente que entraba para tomar el metro en esa estación que salía ahora de retorno en la dirección contraria.
Por la ventana vi como movía con delicadeza a una chica dormida.
Tendría mi edad. Llevaba un abrigo verde, largo, y un gorro naranja de lana, de aires hippies. La chica se despertó apurada y salió del metro de un brinco. La mujer le decía algo, no pude escucharlo. Quizá un “Te habías dormido y ya hemos llegado..”, no lo sé. La chica y ella andaban, pero cada una en una dirección, y lo que sí oí fue como la chica se lo agradecía. La mujer me vio pendiente de lo que pasaba. Me sonrió. No sé si aun agradeciéndome el viaje de metro o en el fondo, dedicándome un guiño de lo que acababa de ver.
La chica joven y yo, salimos por la misma salida. Al atravesar las puertas de cristal, para colocarme la bufanda por dentro del abrigo, me paro, y me quedo absorta mirándola. Como un niño.
Porque de repente, lo ví como un juego. Me daban ganas de ir corriendo y decirle, “¡Te toca! ¡Vamos! ¡Tu la llevas!”
Vamos, era un juego tan bonito.
Y ¡era en la vida real!
Era gente que ahora está ahí fuera.
Vamos, ¿en serio acabamos de jugar?
Me ha encantado

Quiero que me vuelva a tocar
Y me doy cuenta que todos podemos jugar.
Todos los días.
Siempre te puede tocar.

De repente, Pit, publica este video.


Ya te las di, pero gracias, por cierto.
Es un momento de esos que me sacuden.
Justo a tiempo.
Me gusta
Me saca de mi rango normal de pulsaciones.
Me gusta.
Me regala un bonito nudo en la garganta.
Me gusta.

Y me doy cuenta que todos podemos jugar.
Todos los días.
Siempre te puede tocar.

Sólo tienes que ser el que se la liga primero..





Estoy dentro.


Juguemos.