domingo, 25 de mayo de 2014

El cuento de Pedro y el lobo




Érase una vez un pequeño pastor que se pasaba la mayor parte de su tiempo paseando y cuidando de sus ovejas en el campo de un pueblito. Todas las mañanas, muy tempranito, hacía siempre lo mismo. Salía a la pradera con su rebaño, y así pasaba su tiempo.

Muchas veces, mientras veía pastar a sus ovejas, él pensaba en las cosas que podía hacer para divertirse. Como muchas veces se aburría, un día, mientras descansaba debajo de un árbol, tuvo una idea. Decidió que pasaría un buen rato divirtiéndose a costa de la gente del pueblo que vivía por allí cerca. Se acercó y empezó a gritar:

 - ¡Socorro, el lobo! ¡Qué viene el lobo!

 La gente del pueblo cogió lo que tenía a mano, y se fue a auxiliar al pobre pastorcito que pedía auxilio, pero cuando llegaron allí, descubrieron que todo había sido una broma pesada del pastor, que se deshacía en risas por el suelo. Los aldeanos se enfadaron y decidieron volver a sus casas. Cuando se habían ido, al pastor le hizo tanta gracia la broma que se puso a repetirla. Y cuando vio a la gente suficientemente lejos, volvió a gritar:

- ¡Socorro, el lobo! ¡Que viene el lobo!

 La gente, volviendo a oír, empezó a correr a toda prisa, pensando que esta vez sí que se había presentado el lobo feroz, y que realmente el pastor necesitaba de su ayuda. Pero al llegar donde estaba el pastor, se lo encontraron por los suelos, riéndose de ver cómo los aldeanos habían vuelto a auxiliarlo. Esta vez los aldeanos se enfadaron aún más, y se marcharon terriblemente enfadados con la mala actitud del pastor, y se fueron enojados con aquella situación.

A la mañana siguiente, mientras el pastor pastaba con sus ovejas por el mismo lugar, aún se reía cuando recordaba lo que había ocurrido el día anterior, y no se sentía arrepentido de ninguna forma. Pero no se dio cuenta de que, esa misma mañana se le acercaba un lobo. Cuando se dio media vuelta y lo vio, el miedo le invadió el cuerpo. Al ver que el animal se le acercaba más y más, empezó a gritar desesperadamente:

 - ¡Socorro, el lobo! ¡Que viene el lobo! ¡Qué se va a devorar todas mis ovejas! ¡Auxilio!

Pero sus gritos han sido en vano. Ya era bastante tarde para convencer a los aldeanos de que lo que decía era verdad. Los aldeanos, habiendo aprendido de las mentiras del pastor, de esta vez hicieron oídos sordos. ¿Y lo qué ocurrió? Pues que el pastor vio como el lobo se abalanzaba sobre sus ovejas, mientras él intentaba pedir auxilio, una y otra vez:

- ¡Socorro, el lobo! ¡El lobo!
 
Pero los aldeanos siguieron sin hacerle caso, mientras el pastor vio como el lobo se comía unas cuantas ovejas y se llevaba otras tantas para la cena, sin poder hacer nada, absolutamente. Finalmente el lobo se acercó a el y en un ataque feroz le hirió de muerte..Y fue así que el pastor reconoció que había sido muy injusto con la gente del pueblo, y aunque ya era tarde, se arrepintió profundamente, y supo entonces que nunca debió burlarse ni mentir a la gente.

 

FIN



jueves, 1 de mayo de 2014

Yéndome, "a lo castizo"



Qué bajón es aveces hacernos mayores;
Bueno, ya hace un par de capítulos que lo somos pero, qué bajón es el darse cuenta sólo a veces.
Esos momentos en los que por un instante te miras y dices "oh, oh...Soy mis padres" 
Y yo esta mañana..."oh, oooh..."
Tenía la voz de mis padres, de mis yayos, aguijoneándome:
"No se puede tener todo en esta vida"
"No se puede estar al plato y a las tajás"
"No se puede estar nadando y guardarse la ropa"
"En misa y repicando"
y hasta un útimo "Todo a su tiempo" con el clásico "Vísteme despacio que tengo prisa".
Vaya, que se me ha aparecido el refranero español de buena mañana y yo, que después de la noche de anoche ya me podía estar bañando en un mar de vergüenza, pues...¡que estoy orgullosa! oye, orgullosa de mi, Ea! pues chipén!


Escoger y rechazar,
y la paciencia.


Esas dos asignaturas que yo me salté porque estaba muy ocupada colándome en las aulas de la cabezonería (de la buena) del todo se puede, del capricho (menos bueno) del yo y ahora (Esa bonita y ácida expresión de mi madre cuando se refiere a mí..¡Ay, las mares!..), de la fuerza de voluntad infinita para conseguir cualquier cosa que me propusiese (y que bonito lo he vivido siempre, pero que carrera de fondo también).


En fín, que me levanto y por primera vez en la vida me arreo una sardineta en la mano y me digo..
-"Nena! que no se pué estar al plato y a las tajás"
Y, según me he arreao, menudo cisco que he liao en mi cabecita de piruleta. 
¡Y que me apetecía llorarme y todo!.
Pero al final no me salió, fíjate tú por donde.
Y no porque no sea yo de la cofradía del lagrimón, que me podrían nombrar patrona..Creo que no he llorado porque lo he visto delante, (y aunque me ha dado rabia de las de pataleta de un crío por un barquillo en la Plaza Mayor), me he estirao la chupa, y me he puesto la barbillita en plan madrileño, así tirando pa' arriba..y me he dicho, "Enga, pues vamos, a otro capítulo más en esto de hacernos viejos" (por no decir que me he dicho "Al toro Manolillo", por eso de no evocar la celebración taurina de  mi patria, de la que tanto me avergüenzo). Total, que me pongo a darle a la húmeda y me lío, que me he puesto un clavel en el moño, y toda orgullosa..
Y se me ha salido un chotis por los poros de lo arriba que me he venido.


Es lo que hay. Me toca esperar, y me toca elegir, y dejar pasar cosas de lado.
Como a todo hijo de vecino, oye.
Como a todo viejo que se llega.
Así que, si hay puntos en la vida, días, en los que uno se crece, se madura, y (esperemos que como un buen vinito) se vuelve mejor.. pues que yo hoy me he vuelto mejor, y me he puesto bonita, y más chulapa que nunca,
y que, fíjate qué regalo el de seguir aprendiendo..
Y el de enseñarse uno mismo.


Tú no lo dejes, eh?